Cicloturismo en Andalucía: Málaga-Almería (costa)

El pasado 23 de julio decidí cumplir otro de los desafíos ciclistas que tenía pendiente: ir en bici de Málaga a Almería. Después de darle muchas vueltas, decidí que sería por la carretera de la costa (N-340, 210 km) y en un sólo día, saliendo temprano por la mañana y descansando durante las horas de más calor.

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Entrada en la provincia de Almería

Cualquier viaje en bicicleta tiene una serie de situaciones que marcan su transcurso. Una serie de estados mentales, de formas de afrontar lo que viene, que determinan cómo se vive la aventura. Este viaje lo voy a resumir en cuatro momentos:

“Estoy que me salgo”

 

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Amanecer sobre Maro-Cerro Gordo

Salí muy temprano, a las 5:30 de la mañana, y eso me hizo aprovechar mucho la primera parte del día. Vi amanecer pasando Nerja, en los Acantilados de Maro (foto) y avancé por la costa granadina durante las primeras horas de luz. Me sentía muy fuerte, reponiendo de forma apropiada energía y líquido. La zona de sube y baja al pasar Motril impuso algunos cambios de ritmo, pero los llevé con calma y disfrutando del paisaje costero. Sorprendentemente, entré antes de lo que esperaba en la provincia de Almería, y a las 13h ya estaba en Adra. ¡Qué fuerte me sentía!

“¿Pero qué estoy haciendo aquí?”

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N-340: la carretera ninja

Es curioso, la parte más difícil del viaje fue también la más llana. Al pasar Adra, el camino hasta Almería capital era por un paisaje yermo e inhóspito, poco agradable de ver y muy expuesto al viento, que después de comer empezó a soplar con fuerza y en contra. No me quedó más remedio que bajar la cabeza, agarrarme a los cuernos y pedalear con la fe de que todo lo malo pasa. Para poner las cosas más difíciles, me costó mucho seguir el camino: esperaba llegar sin abandonar la N-340 de la costa, pero en la costa almeriense esta carretera está en un estado deplorable, no tiene continuidad y es necesario enlazar con otros tramos comarcales. Lo pensé en multitud de ocasiones: “¿Pero qué estoy haciendo yo aquí? ¡Si esto no lleva a ninguna parte!”. Tuve que usar el mapa y ser paciente, ya que en más de un cruce no tenía ni idea por dónde debía seguir.

“Esto me pasa por no saber”

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Preciosas zonas de costa

Como llegué a la hora perfecta, decidí comer en Adra. Me di una vuelta por el paseo marítimo y vi una zona de chiringuitos. Me paré en uno e hice lo que más me gusta en los sitios de comer: fiarme del criterio del camarero. Fallo garrafal. Me recomendó y sirvió una fritura de pescado rancio por la que pagué más de 20€. Esta vez me tocó a mí ser el primo, y pude ver que el camarero sabía perfectamente que me la estaba pegando. Claro, que así consiguió que yo nunca vuelva a comer en Adra, ni mucho menos en ese chiringuito. A la playa sí que iré, estaba espléndida y con socorristas muy simpáticos.

“En realidad no es tanto”

Llegada a Almería, a media tarde.

Llegada a Almería, a media tarde.

Cuando por fin hube pasado la zona más expuesta al viento, llegué a Aguadulce y me dispuse a pasar la rocosa zona de costa, llena de túneles, que lleva hasta Almería. Aquí ya estaba a salvo del viento de cara y veía mi destino muy cerca: lo peor había pasado, y me volví a sentir eufórico y lleno de energía. Visto en ese momento, uno se dice “Tampoco ha sido para tanto, ¿verdad?”. En los viajes largos en bici, este momento siempre llega, y ahí me gusta recordar que, muy poco tiempo antes, he podido estar en la más absoluta desesperación. Pero que si tengo confianza y sigo pedaleando mientras tenga fuerzas, lo malo siempre pasa.

Y fue cierto. Sobre las 18:30 del día 23 de julio de 2016, mi TX-Randonneur y yo entrábamos en Almería.

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Málaga – Parque Tecnológico: cómo ir en bici

Desde que empecé a trabajar en el Parque Tecnológico en Campanillas, Málaga, vengo experimentando distintas formas de llegar allí desde donde vivo, muy cerca de la Estación de Tren María Zambrano (vaya, la central de Málaga). Por supuesto, mi objetivo es usar la bici cuando pueda, y reducir mi tiempo de viaje en la medida de lo posible.

Como sabía que la gente me preguntaría, decidí empezar a registrar mis viajes, analizando ventajas y desventajas de cada uno. Aquí van las opciones que he probado hasta el momento.

TABLA RESUMEN

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OPCIÓN 1: IR EN AUTOBÚS

Vale, esto no contiene nada de bicicleta, pero es una opción que hay que considerar: puede llover muy muy fuerte (y lo ha hecho este año) o puede que un día esté lesionado y no quiera pedalear. Además, es una opción muy fiable: los autobuses suelen pasar a la misma hora y es raro que se averíen.

Línea 25 de la EMT. Fuente: Campanillas.eu

Línea 25 de la EMT. Fuente: Campanillas.eu

Horario de ida

Salida de casa: 9:00

Caminar hasta Puente de las Américas: 15 mins

Paso del autobús (línea 25): 9:19 aprox

Hora de llegada: 9:50 aprox

Horario de vuelta

Paso del autobús (línea 25 exprés): 18:00

Llegada a Puente de las Américas: 18:30-18:40 (en función del tráfico a la salida del PTA)

Llegada a casa: 18:45-18:55

Ventajas: es una opción fiable y cómoda, puedo sentarme a leer.

Inconvenientes: si hay atasco

 

OPCIÓN 2: BICI + BUS

Con eso de caminar hasta la parada del bus, me planteé si no sería buena idea ir en bici y dejarla allí. Por suerte, hay un aparcabicis justo junto a la parada. Esto hace el recorrido desde y hasta la parada más rápido.

Horario de ida

Salida de casa: 9:07

Bici hasta Puente de las Américas: 8 mins

Paso del autobús (línea 25): 9:19 aprox

Hora de llegada: 9:50 aprox

Horario de vuelta

Paso del autobús (línea 25 exprés): 18:00

Llegada a Puente de las Américas: 18:30-18:40 (en función del tráfico a la salida del PTA)

Llegada a casa: 18:40-18:45

Ventajas: permite salir un poco más tarde de casa (pocos minutos) y no tener que caminar deprisa. El recorrido en bici se hace en un abrir y cerrar de ojos.

Inconvenientes: sigues dependiendo del autobús para llegar, con lo que el atasco a la salida es el mismo. Si llueve mucho, tienes que equiparte bien para no mojarte en la bici.

OPCIÓN 3: METRO + BICI

Sabiendo que la idea original de la línea 1 del Metro de Málaga era llegar al PTA, con lo que la línea va en esa dirección, me dije: ¿y si hago la primera parte del viaje en metro, hasta donde me deje, y lo termino en bici? Así me quitaría la primera parte de cuesta para pasar Teatinos, y luego sólo tendría que dejarme caer hasta Campanillas.

Andalucia Tech es lo más parecido a Mordor que conozco. Fuente: uma.es

Andalucia Tech es lo más parecido a Mordor que conozco. Fuente: uma.es

Horario de ida

Salida de casa: 9:00

Caminar hasta Metro Perchel: 5 mins

Paso del metro (línea 1): 9:07 aprox

Llegada Andalucía Tech: 9:26 aprox

Llegada en bici al PTA: 9:50 aprox

Horario de vuelta

Salida en bici desde PTA: 18:00

Llegada a Andalucía Tech: 18:25 aprox. 

Al llegar a este punto, me di cuenta: si a la ida esta parte era cuesta arriba, ahora debe ser cuesta abajo. Así que seguí pedaleando hasta casa.

Llegada a casa: 18:50 aprox

Ventajas: coger el metro te quita la cuesta, y es verdad que se va cómodo en él con la bici porque a la hora que yo voy no va lleno.

Inconvenientes: el tramo de bici para volver es cuesta arriba, y llegué sudando bastante. Además, ya que te subes a la bici, a uno le dan ganas de hacer el camino entero. ¿De verdad hay tanta diferencia entre hacer un trozo y hacerlo todo?

OPCIÓN 4: IR EN BICI, SIN MÁS

Después de haber probado el resto de opciones, me dije que valía la pena ver si el viaje completo en bici era factible. Si lo fuera, supondría una cantidad de ejercicio al día que me mantendría en forma sin duda alguna.

Mi querida TX-Randonneur, la elegida para este recorrido. ¡Qué suave va!

Mi querida TX-Randonneur, la elegida para este recorrido. ¡Qué suave va!

Horario de ida

Salida de casa: 9:10

Bici hasta PTA: 35-45 mins

Hora de llegada: 9:45-9:55 aprox

He tardado más y menos, pero este es un viaje estándar de ida.

He tardado más y menos, pero este es un viaje estándar de ida.

Horario de vuelta

Salida PTA: 18:00

Llegada a casa: 18:30-18:40

Ventajas: sumando el tiempo que conlleva cualquier otra de las opciones que he probado, esta es un poco más rápida (increíble, pero cierto). Además puedo salir cuando yo quiera, amoldando el horario si hace falta. En total salen casi 30 kms de bici cada día, suficiente ejercicio para mantenerme muy en forma. El desnivel es casi nulo gracias a que voy a través de los Prados, evitando la cuesta del Polígono El Viso.

Seguir por Camino San Rafael para salir a Carretera de Cártama por antigua Intelhorce, ¡¡y las cuestas desaparecen!!

Seguir por Camino San Rafael para salir a Carretera Antigua de Cártama por Intelhorce, ¡¡y las cuestas desaparecen!!

Inconvenientes: es verdad que al salir de casa se siente un poco el frío de la mañana, aunque al poco de pedalear desaparece. No lo he probado en días de lluvia, pero seguramente no sea cómodo (tampoco me apetece). Uno podría pensar que se suda mucho: no es así, pero sí es necesario tener una muda de ropa al llegar (llevo en la alforja mi camiseta para el trabajo, y me quito la camiseta de la bici al llegar).

CONCLUSIÓN

Habiendo probado todas estas opciones, desde hace más de un mes lo hago de la siguiente forma:

  • Reviso a menudo la previsión del tiempo, y si se espera lluvia tomo la opción 1: caminar + bus.
  • El resto de días hago la opción 4: sólo bici. Me he adaptado a traer lo necesario todos los días, llego a la oficina súper activo, gasto mucha energía así que he perdido peso, y no necesito hacer más ejercicio al llegar a casa porque ya he pedaleado durante casi hora y media. Además, como la vuelta es ligeramente cuesta abajo, llego a casa mucho más rápido (hasta en 30 minutos) que de otra forma y me ahorro el atasco.

Cada vez que se lo cuento a alguien, me dice que es una barbaridad, pero la verdad que ahora cualquier forma de ir que no sea en bici me da una pereza enorme.

¡Anímate a probarlo!

Reparaciones online: el innovador sistema de La Clínica

Recientemente hemos implantado un nuevo sistema de gestión de reparaciones que revoluciona el seguimiento de las reparaciones que vas haciendo a tu bici. Hemos invertido tiempo y esfuerzo en desarrollarlo, pero se trata de una innovación que trae una gran cantidad de ventajas para nuestros clientes:

– Generación y envío inmediato de presupuesto inicial de tu reparación.

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– Notificación gratuita en tu móvil en el momento que tu bici está lista.

– Seguimiento en nuestra web: todo lo que ocurre queda grabado en nuestra web para que mantengas el registro.

¿CÓMO FUNCIONA?

Cuando traes tu bici a la Clínica, verificamos que estés de alta en nuestra base de datos, y programamos una orden de trabajo con los mismos productos que tú puedes ver en nuestra web, www.clinicadelabicicleta.com . Las características y el precio las puedes ver desde casa.

Una vez confirmado que todo está como quieres, recibes la primera notificación en tu correo electrónico: es el presupuesto detallado, con el detalle de todos los productos y la mano de obra.

Para saber más sobre cada producto, puedes verlos en nuestra web.

Para saber más sobre cada producto, puedes verlos en nuestra web.

SEGUIMIENTO REPARACIÓN EN CURSO

Mientras tu bici está en La Clínica, puedes seguir el estado de tu reparación. sabiendo incluso cuándo empezamos con ella (¿quieres que te prestemos otra bicicleta mientras?). Sólo tienes que entrar en tu zona privada de la página web.

seguimiento estados pedido

Por supuesto, para cualquier cambio sustancial en el presupuesto te llamaremos para informarte, y una vez confirmado por tu parte, lo actualizamos directamente en tu área de la web.

¡REPARACIÓN COMPLETA!

¡Ya hemos terminado con tu bici! Te vamos a informar por dos vías: correo electrónico, con la información de todos los productos y trabajo hecho detallada para que la revises con tranquilidad; y mediante SMS a tu teléfono móvil, con el detalle del precio final, para que sepas que puedes venir a recuperar tu bici.

¡En tiempo real!

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Todas las reparaciones quedan registradas en tu zona privada de la web, de forma que puedes saber cuándo has hecho la última revisión de tu bicicleta, qué componentes reemplazamos la última vez, o cuánto llevas invertido en tu vieja bici por si te conviene renovarla. También podemos programar alertas para que te acuerdes de cambiar la cadena antes de que sea demasiado tarde.

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Además, desde tu zona de cliente puedes generar facturas de cada pedido de forma automática. Sin esperas ni gasto de papel.

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¿Aún no lo has probado? ¡Ven a vernos y lo experimentas tú mismo, funciona de maravilla!

Cicloturismo Granada Costa Tropical: Haza del Lino

Para este viaje, realizado entre el 8 y el 9 de julio de 2016, estrené nuestro modelo estrella para cicloturismo: la VSF TX-Randonneur. Es el modelo básico de VSF para cicloturismo, pero una destacadísima bicicleta.

La TX-Randonneur, en marcha.

La TX-Randonneur, en marcha.

Mi objetivo era llegar hasta Castell de Ferro, en la costa de Granada, y subir el puerto del Haza del Lino. Había visto (gracias a Altimetrias.net) que era de las subidas más duras en el sur de España, y el plan de fin de semana de playa, bici y montaña se presentaba genial. Decidí irme con el equipaje justo, ya que se trataba de sólo un fin de semana, así que conseguí meterlo todo en mi alforja individual Ortlieb Downtown.

Salí el viernes por la tarde sobre las 17:30. El recorrido Málaga-Nerja lo hice acompañado de otros muchos ciclistas de carretera, en su salida de la tarde. Pronto me di cuenta de lo que podía esperar de un cuadro de acero Chromoly como el de la Randonneur: una rigidez y estabilidad sobresalientes, eso sí, a costa de una respuesta más lenta. La carga de equipaje trasera (unos 7 kilos llevaba) no se notaba ni poniéndome de pie en la bici, pero para seguir a rueda de otros ciclistas en bicicletas de carretera me costaba más esfuerzo reaccionar a los cambios de ritmo. Una vez se coge velocidad, todo en orden.

Hasta Nerja había ido muchas veces, pero nunca había pasado de allí en bici. El recorrido junto a los acantilados de Maro y Cerro Gordo fue una pasada, más lento de lo esperado por las continuas subidas y bajadas, pero con unas vistas espectaculares. ¡Muchísimos lugares en los que apetecía quedarse a echar el fin de semana completo!

Maro-Cerro Gordo

Maro-Cerro Gordo

No me paré demasiado y conseguí llegar a La Herradura, mi lugar para hacer noche, a la hora justa: para ver los últimos rayos de sol poniéndose sobre las montañas. Un baño en la playa, y a descansar para el día siguiente, que prometía ser duro.

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La Herradura, atardeciendo.

Una de las ventajas que buscaba en la Randonneur es poder practicar mi tipo de ciclismo favorito, el de carretera, en un cuadro y manillares con postura más ergonómica. Las manetas Shimano 105 permiten un agarre muy cómodo, pero necesité un rato de prueba para encontrar el punto de ajuste óptimo que yo quería. Por eso, al llegar a La Herradura, me alegré de haber echado una multiherramienta muy compacta para hacer los ajustes que me harían encontrar la postura perfecta.

¡El ajuste lo es todo!

¡El ajuste lo es todo!

Pasé la noche en el camping del lugar, en su zona de acampada libre. Al llegar yo les dije que iba a vivaquear, a lo cual ellos me respondieron “no se puede dormir sin tienda de campaña”. Yo alegué que mi vivac sería a todos los efectos como una tienda de campaña, y no discutieron.

Bici-vivac. Pintaba bien.

Bici-vivac con poncho impermeable y cuerda pita. Una vez scout, siempre scout.

Cuando me acomodé debajo, entendí lo que me habían querido comunicar en el camping. No me dijeron “está prohibido dormir sin tienda”, sino “no se puede”. Toda la razón. Con el resto de mi cuerpo tapado, tal cantidad de insectos se posaron en mi cara, que estuve en vela casi toda la noche. Otra cosa que aprendo.

Menos mal que amaneció pronto, y salí un poco antes de las 8:00 para que no me pillase demasiado sol. Continué rodando por la costa granadina, atravesando zonas de calas preciosas, hasta llegar a la llanura de Motril, donde pude pasar junto al que, por nombre, había sido uno de mis pueblos favoritos no-conocidos: Salobreña. Su rótulo de bienvenida en la rotonda de entrada, hecho en Comic Sans, le arrebató dicho título al momento.

La vista sí molaba.

La vista sí molaba.

Unos kilómetros más, y llegué a Castell de Ferro a las 11:00. Pausa para repostar agua en la gasolinera de entrada, y para divisar mi objetivo: el Haza del Lino. Pregunté al dependiente si el monte era el que yo creía:

– ¿De verdad quieres subir allí en bici?

– Sí.

– ¿El equipaje lo llevas contigo?

– Sí.

– …

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Haza del Lino, desde Castell de Ferro.

La subida empieza suave, pero cuando llegan los tramos duros, sólo puedo decir que es TERRORÍFICA, con rampas del 18% a pleno sol. Mis piernas iban bien. Me encontraba fuerte, le eché paciencia. Y con todo eso, me tuve que rendir a mitad de puerto. Había comenzado la subida con 2 litros de agua, y al km 10, después de hora y cuarto, ya me estaba bebiendo el último bidón.

Yendo solo y en esas condiciones de calor, no tenía sentido arriesgar, así que tomé la decisión razonable: darme la  vuelta y dejarme caer hasta la playa para pasar el mediodía allí. Tuve la suerte de que, en Castell de Ferro, pude dejar mi bicicleta y equipaje frente al puesto de Protección Civil, estando supervisada en todo momento. ¡Eso sí es ser bike friendly!

No sólo es que haya playas en Granada, es que son una pasada.

No sólo es que haya playas en Granada, es que son una pasada.

Sobre las cinco de la tarde empecé a regresar. Tenía más de 100 kilómetros hasta casa, y mi previsión inicial era no forzar y pasar la noche por el camino, sabiendo que ya llevaba desgaste acumulado. Pero me notaba muy bien de piernas, con líquido y alimento suficiente para seguir hasta donde quisiera. Además, contaba con una gran ventaja: la dinamo en el buje Shimano XT, con faro delantero y trasero de encendido automático, y con una calidad de iluminación incuestionable. Esto me permitía prolongar mi etapa de forma segura hasta la noche, así que me dije a mí mismo que, si pasaba por Nerja antes de las 21:00, seguiría hasta casa. Así fue, y aunque llegué cansado, debo decir que el rato de pedaleo al atardecer y durante la noche fue de lo más agradable. Así tenía el domingo para quedarme en las playas de Málaga a vaguear un poco.

Así, sí te ven.

Así, sí te ven.

Así las cosas, terminé el sábado por la noche sobre las 23:00, con 250 km en las piernas y un montón de paisajes y experiencias vividas en menos de dos días. Y con un dilema sobre el que reflexionar: yo siempre había sido de Campagnolo, pero el excelente rendimiento de la transmisión Shimano 105 me hace cuestionarme mi verdadero linaje.

¡Qué ganas de volver a irme!

Pedales y calzado para cicloturismo: ¿qué elegir?

A la hora de emprender un viaje cicloturista, son muchos los aspectos de la bicicleta y el equipamiento que determinan la comodidad. Uno de los más críticos, y quizá menos tratados, es el de los pedales y el calzado. Los pedales son totalmente determinantes para la eficiencia y el confort en el pedaleo, y el calzado es fundamental en cualquier viaje o aventura: la combinación de ambos cambiará totalmente cómo se desarrollará tu viaje.

Habrá muchas más opciones en función de la creatividad de cada uno. Nosotros os vamos a presentar las más comunes a la hora de emprender un viaje cicloturista: ¿qué calzado y pedales debo usar?

Pedales estándar (plataforma)

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La opción por defecto es la de los pedales estándar de plataforma, que aunque no ayudan mucho a la eficiencia en el pedaleo, si permiten elegir entre una gran variedad de calzado. Si es verano puedes elegir unas chanclas; si es invierno y llueve, unas botas impermeables. Èsta opción la puede elegir quien vaya a hacer distancias muy cortas o vaya a pasar poco tiempo encima de la bici. Sin embargo, para quien ha probado los pedales automáticos, el pedaleo sobre este tipo deja mucho que desear: tanto si se quiere ir por terrenos técnicos en montaña como si se va a avanzar por terrenos lisos grandes distancias, los pedales de calas sobrepasan muchísimo la comodidad y la eficiencia en el pedaleo de unos pedales estándar.

Si de todas formas vas a elegir esta opción, te recomendamos que evites los pedales de plástico, que se rompen con frecuencia tanto al recibir impactos como bajo pedaleo intensivo. Mejor unos con núcleo y plataforma de aluminio: no es agradable que se te rompa un pedal en mitad de la nada.

Calapiés o rastrales

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También existe la opción de combinar unos pedales estándar con unos rastrales o calapiés, que son el sistema de fijación utilizado antiguamente en las competiciones ciclistas. Son una solución intermedia, porque permiten usar prácticamente cualquier calzado, pero no ofrecen una fijación muy satisfactoria, y no son especialmente fáciles de poner ni de ajustar. Además, no es raro que den con el suelo o con la rueda delantera, lo que los hace molestos y más propensos a romperse.

En resumen, no te recomendamos esta solución, porque no te dará las ventajas de unos pedales automáticos, y en cambio sí te dará nuevos problemas que antes no tenías. Si pruebas unos pedales automáticos te darás cuenta de que esto no les llega a la suela del zapato (literalmente).

Pedales automáticos tipo Look

Pedales Look Kéo.

Pedales Look Kéo.

Los pedales Look son actualmente el estándar más utilizado en carretera. Se utilizan con calzado especial, que lleva sujeto en el exterior de la suela una pieza saliente para que encaje con los pedales. Permiten una gran superficie de apoyo, una excelente transmisión de la fuerza y un muy buen agarre en todo el ciclo de pedaleo. Existen otras marcas que han desarrollado estándares buscando mejorar el modelo de Look, ofreciendo un mayor ángulo de movimiento al pie, o un sistema de fijación más rápido de usar. Por tradición, por fama y por su excelente funcionamiento, los Look son de largo los más usados.

De otro lado, este sistema no es nunca usado en bicicletas de montaña o para un uso polivalente, dado que, en primer lugar, no es el más rápido a la hora de anclar y soltar los pies, con el consiguiente peligro de irse al suelo antes de sacar el pie si el terreno es muy accidentado; y lo más importante: la prominencia de la cala con respecto a la suela del zapato hace que caminar con este tipo de calzado sea verdaderamente complicado. Para un cicloturista esto puede ser muy importante: caminar con zapatillas con calas Look por las calles de la ciudad que esté visitando no será un placer.

Claro, que esta desventaja se puede compensar si el cicloturista lleva un calzado de respuesto en sus alforjas. Es un peso añadido, pero si el trayecto va a ser exclusivamente por carretera, puede compensar. Si vas a pasar por carriles de tierra o terrenos más irregulares en los que puedas necesitar bajarte de la bici o sacar el pie con rapidez, debes buscar otra opción.

Pedales automáticos SPD (Shimano)

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Pedales SPD

El estándar de Shimano es el SPD. Los hay de muchas formas y tamaños, pero todos comparten el sistema de anclaje a la zapatilla, mucho más pequeño que el de Look. El SPD es más rápido de usar, además permite que el pedal tenga sujeción bilateral (puedes enganchar el pie por cualquiera de los dos lados) con lo que suele ser más fácil anclar y soltar el pie, por lo que es el más usado en ciclismo de montaña.

El hecho de que la cala, el soporte que va a la zapatilla, del sistema SPD sea más pequeño, también permite hacer montajes mucho más discretos y compatibles con la marcha a pie. La mayor parte de zapatillas de montaña permiten caminar por superficies de tierra, habiendo incluso modelos de zapatillas que parecen auténtico calzado de trekking: te sirven para pedales automáticos, pero al bajarte de la bici caminas como con una zapatilla normal.

Trekking y pedales automáticos en la misma zapatilla.

Shimano MT54: calzado de trekking con calas SPD.

El que la cala sea más pequeña también tiene desventajas: al ser menor la superficie de apoyo con el pedal, la transmisión de la fuerza puede ser menos eficiente, y en ocasiones hacer que el ciclista note que toda la presión del esfuerzo va sobre una reducida zona de la planta del pie, haciendo que se caliente o incluso duela. Claro, esto dependerá del tiempo que vayas a pasar encima de la bici, pero para viajes cicloturistas en los que vayas a pasar bastante tiempo caminando, esta opción es muy recomendable.

 

Estas son las opciones más comunes. Y tú, ¿qué haces con tus pies cuando viajas en bici?

Cicloturismo en Andalucía: Málaga-Faraján

El pasado 28 de junio decidí aprovechar que un grupo de amigos pasaba el fin de semana en el Valle del Genal para viajar hasta allí en bici. Ya se sabe, si hay alojamiento y alguien te lleva el equipaje, el viaje en bici está cantado.

El objetivo era llegar desde Málaga hasta Faraján (pasado Ronda) saliendo el sábado por la tarde; y aprovechar el domingo para hacer la subida a las Peñas Blancas desde Jubrique, bajando después hasta Estepona para meter la bicicleta en el autobús.

 

Ruta prevista para el primer día. ¡Gracias Google!

Ruta prevista para el primer día. ¡Gracias Google!

La principal preocupación del fin de semana era la posibilidad de lluvia: a mitad de la tarde debía caer agua por la zona de Ronda, y pasar el Puerto del Viento con tiempo desfavorable no es plato de gusto.

Sí, tenía pinta de algo de lluvia.

Sí, tenía pinta de algo de lluvia.

La verdad es que no fue mi mejor día de piernas, así que pedaleé de forma muy conservadora en todo el tramo desde Pizarra hasta la subida al Puerto de las Abejas, pasado Yunquera. Por allí esperaba ya encontrar lluvia, pero la temperatura era perfecta: paré varias veces en los pueblos de la zona para reponer agua y comer, y me mantuve muy entero de fuerzas.

 

Pasar junto a la Sierra de las Nieves es siempre una gozada.

Pasar junto a la Sierra de las Nieves es siempre una gozada.

A continuación se presentaba la zona más dura de la jornada: el Puerto del Viento. Os contaría todos los detalles sobre este puerto de montaña, uno de mis favoritísimos, pero creo que no puedo aspirar a mejorar la descripción que hacen en Altimetrías. Os invito a leerla. En cualquier caso, el puerto tiene una zona superior que efectúa el paso de la comarca del Guadalhorce a la de Ronda, que está muy expuesta a la climatología adversa. Es como una especie de cañón en altura por la que el viento pasa de una comarca a otra (el nombre Puerto del Viento no es en vano).

Se siente uno en las nubes.

Se siente uno en las nubes.

Pues bien, en este caso me tocó culminar la ascensión con el viento en contra. Dicen que el viento de cara puede ser más duro para un ciclista que la cuesta más empinada; pero si combinas las dos, se puede hacer un martirio. Me armé de paciencia, me tumbé hacia delante con el piñón grande, y procuré aguantar las rachas laterales que en ocasiones soplaban. Después de más de media hora así, y habiendo gastado la mayor parte de mis fuerzas, por fin llegué arriba.

 

El paisaje me quitó el poco aliento que me quedaba.

El paisaje me quitó el poco aliento que me quedaba.

La bajada del Puerto del Viento no es demasiado agradecida: después de tanto subir uno espera poder despeñarse mundo abajo, pero en este tramo uno tiene que seguir pedaleando bastante. El viento fue amainando poco a poco hasta que llegué a Ronda, para después enlazar con la carretera de Algeciras. Se estaba haciendo de noche, pero hubo un factor que me ayudó a estar muy tranquilo en la carretera: la final de la Liga de Campeones de fútbol, que tenía a todo el mundo en sus casas. ¡Gracias UEFA!

Atardeceres: good.

Atardeceres: good.

Pensé que llegaría más fácil, pero los últimos kilómetros se hicieron duros: iba ya vacío de fuerzas. Pensé que en esos casos hay que seguir pedaleando sin pensar mucho, y por fin, justo antes del anochecer, llegué a Faraján para cenar con mis amigos. Fue una gran ventaja utilizar para este viaje las zapatillas MT54 de Shimano con pedales SPD, que permiten caminar con normalidad al bajarse de la bici, aún utilizando calas cuando vas pedaleando. Además, yo siempre llevo los pies fríos en las bajadas, y esta fue de las primeras veces que eso no me ocurrió.

Trekking y pedales automáticos en la misma zapatilla.

Al día siguiente tuve que descartar mi plan de seguir hasta Estepona: el desgaste del día anterior no me hubiese permitido disfrutar del trayecto. Además, el manillar adelantado de carretera me había afectado bastante en el cuello y hombros. Así que decidí regresar hasta Ronda, no sin antes disfrutar de las geniales vistas del Genal.

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Vista valle abajo.

Desde Ronda aproveché el servicio de tren que une con Málaga. No es especialmente rápido, y tienes que pagar por llevar tu bici, pero es cómodo y muy práctico. Y hay sitio reservado para tu flaca.

Mi querida, a buen recaudo.

Mi querida, a buen recaudo.

Tuve que dejar la subida a las Peñas Blancas para otra ocasión. ¡Volveré más pronto que tarde!

Club de Amigos de la Clínica: ¡únete!

Sabéis que La Clínica es algo más que una tienda de bicicletas: es un auténtico centro de promoción del ciclismo, y de asesoramiento para todos los ciclistas. Y que nuestros clientes sois algo más que eso: sois nuestros cómplices en la promoción de la bici, nuestros compañeros de aventura, nuestros amigos.

Por eso queremos premiar a quienes ponéis tanto de vuestra parte por empujarnos en nuestro sueño de una Málaga llena de bicis, gente sin quienes La Clínica no sería La Clínica. Con este fin hemos fundado el Club de Amigos de La Clínica: el club de los mejores clientes.

Es como tu tarjeta gold, pero en la Clínica.

Es como tu tarjeta gold, pero en la Clínica.

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Cicloturismo en Andalucía: Málaga-Granada-Málaga

Llevamos ya unos cuantos viajes en bici en las piernas, pero desde hacía tiempo había uno que estaba pendiente. No tanto por largo, sino por la idea en si: ir de Málaga a Granada en bici de carretera, y volver de la misma manera. El pasado fin de semana, aprovechando el festivo del 1 de mayo, decidimos embarcarnos en la aventura.

Salida, 8:15 AM.

Salida, 8:15 AM.

Salimos el domingo a la hora de los ciclistas desde Clínica de la Bicicleta, y el cielo nuboso con viento de levante hacía presagiar lluvia. Desde Málaga hasta Vélez Málaga fuimos en compañía de otros muchos ciclistas saliendo a hacer su ruta mañanera, y no cayeron más que un par de gotas. Sí tuvimos que esperar al paso de una romería en Torre del Mar, y de la Media Maratón de Vélez Málaga. ¡Para eso habíamos salido con tiempo de sobra, para poder afrontar todos los imprevistos que surgieran!

Una de las subidas más bonitas de la región.

Al fondo, cual escote, el Boquete de Zafarraya, paso entre Málaga y Granada.

Pasando Vélez y llegando al Puente de Don Manuel, tocaba la primera y principal ascensión: la subida a Zafarraya. Es un puerto largo pero suave, así que como no teníamos prisa decidimos pararnos a comer uno de los míticos bocadillos de jamón asado de la zona.

Por favor, ¡no os lo perdais!

Por favor, ¡no os lo perdais!

No defraudó, y nos pesó para lo que quedaba de subida, pero como siempre la zona del Boquete de Zafarraya fue espectacular: ya estábamos en la provincia de Granada.

Clásica foto arriba.

¡Tierra soñada!

Al otro lado de las montañas el tiempo cambió; el sol lucía y las nubes desaparecieron. Afrontamos un terreno con alternancia entre subidas y bajadas por la zona de Alhama de Granada, hasta llegar a la zona del pantano de los Bermejales, donde almorzamos y descansamos para quitarnos el sol de mediodía. Para el resto de la tarde nos quedaba empezar con la subida al Lucero, que nos pesó más de lo esperado. A partir de ahí el terreno fue mayormente llano, con la vista de la ciudad de Granada y Sierra Nevada al fondo. Claro, que ver algo no implica que esté cerca, y aún nos quedaban un par de horas. Esta parte se hizo muy agradable por el paisaje y el poco tráfico. Muchos campos sembrados y cunetas llenas de flores primaverales, con los picos nevados al fondo y la certeza de que, pedaleando tranquilos, nuestra meta estaba asegurada.

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Llegamos a Granada entrando desde Armilla sobre las 18:30, y con la ilusión de estar allí no nos pudimos resistir a subir hasta el Mirador de San Nicolás (una subida empedrada y muy empinada, propia de l’Eroica) para hacernos la foto con la Alhambra al fondo.

Nuestra experiencia en la Eroica Hispania fue clave para subir aquí.

¡Cuantísima gente había en Granada! Parecía un parque temático.

Esa noche nos quedamos en un hostal de Granada, donde reparamos en dos aspectos fundamentales de una ruta de varios días en bici:

1. Aunque pienses que no, al final del día te encantaría poder cambiarte de ropa. Poder llevar equipaje en una bici de carretera es un plus, de forma que los portabultos pueden ser una opción. Además, caminar con las calas Look puestas es un auténtico engorro.

2. En determinados casos, puede ser viable enviar una pequeña maleta con equipaje a través de una empresa de mensajería. Así, puedes usarla la noche que pases en el destino, y después pedir que la recojan y te la lleven a casa. Si necesitas este servicio en España, habla con nosotros: te lo podemos gestionar de principio a fin.

En cualquier caso, Granada de noche nunca decepciona, así que nos fuimos con nuestro disfraz de ciclistas a reponer fuerzas en los bares de allí. ¡Geniales como siempre!

SEGUNDO DÍA: REGRESO A MÁLAGA

A lo largo del primer día habíamos procurado guardar fuerzas, a sabiendas que el desgaste acumulado podía jugarnos malas pasadas volviendo a casa. Habíamos comido y bebido agua en abundancia, pero períodos de ejercicio tan prolongados acaban afectando al cuerpo.

De verdad, también bebimos un montón de agua.

De verdad, también bebimos un montón de agua.

En particular, nos afectó el pasar tanto tiempo con un manillar bajo de carretera: las cervicales y los hombros se cargan, haciendo menos cómodo el disfrute del paisaje y el camino. Las geometrías tipo expedición probablemente convengan más a estos viajes.

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Al fondo, la Sierra Tejeda, con las nubes del lado malagueño.

Le echamos paciencia y llegamos de nuevo a Zafarraya, donde nos esperaba de nuevo un cielo cubierto y viento de levante. La bajada hasta Vélez se hizo dura con el viento de cara, pero facilitó la vuelta desde Torre del Mar hasta Málaga, que hicimos casi sin esfuerzo.

Al final, 285 km en dos días, y la demostración de que ir y volver de Málaga a Granada con el entrenamiento adecuado y haciendo las pausas necesarias es perfectamente viable, y un viaje muy divertido y disfrutable.

 

Ya estamos pensando en el siguiente, ¿te apuntas?

Las mejores bicicletas para viajar

El cicloturismo es cada vez una modalidad de viaje más extendida: coges tu bici, tu equipaje, y sales a descubrir el mundo a tu ritmo. En España se está popularizando en los últimos años, pero en otros países europeos es una forma muy normal de irse de vacaciones.

Al ser algo más bien reciente, cuando se quiere iniciar un viaje de estas características muchos no saben qué bici o qué accesorios necesitan. Con esta entrada comenzamos una serie en nuestro blog sobre el cicloturismo y los viajes en bici.

Para comenzar, analizaremos los distintos tipos de bicicletas que se usan más comúnmente en la práctica del cicloturismo.

LAS BICICLETAS PARA CICLOTURISMO

Tipo Trekking

Las bicicletas trekking combinan cuadros de postura cómoda con una gran selección de velocidades, frenos de calidad y frecuentemente una suspensión delantera. Permiten pedalear en una posición erguida, aunque menos deportiva. Frecuentemente incluyen gran cantidad de accesorios confort, tales como guardabarros, portabultos y cubrecadenas o incluso cambio interno; también es común que tengan una dinamo de buje incorporada. El viajero tipo trekking da mucha importancia a la comodidad en su viaje, probablemente va a recorrer menos de 100 km por día, y va a realizar otras actividades en el viaje además de pedalear.

Quizás sean las bicicletas más polivalentes para esta práctica, pero esta cualidad “todoterreno” también limita su rendimiento en cada superficie: ruedan bien en carretera, sin ser excesivamente rápidas; transitan fácilmente por carriles de tierra compactos, pero la tracción en terrenos sueltos puede ser insuficiente.

Kalkhoff Voyager DLX, todo un ejemplo de trekking para cicloturismo.

Kalkhoff Voyager DLX, todo un ejemplo de trekking para cicloturismo.

Ventajas de las bicis trekking:

– Cómodas: postura bastante erguida.

– Versátiles: ruedan en muchos terrenos.

– Muchos accesorios incorporados.

Limitaciones bicis trekking:

– Poco deportivas.

– Muchos accesorios pueden aumentar el peso.

 

Tipo Montaña / MTB

Tradicionalmente las bicicletas MTB de 26″ tenían un rendimiento muy inferior a las híbridas o trekking a la hora de hacer viajes largos, pero los nuevos tamaños de 27.5″ y 29″ han permitido conjugar estéticas más agresivas y deportivas con mejor avance en llano. Claro está, que cuanto más anchos sean unos neumáticos, mayor resistencia a la rodadura ofrecerán en terrenos lisos; pero si el viaje que se propone es en su mayor parte por carriles o veredas de montaña, optar por este tipo de bicicleta con un equipaje reducido puede aumentar en gran medida las posibilidades de diversión.

No todos los viajes tienen por qué suponer una gran distancia: recorridos como la Gran Senda de Málaga ofrecen la posibilidad de hacer etapas de menor distancia pero más desnivel y dificultad técnica; o como Transandalus, un recorrido en MTB alrededor de toda Andalucía. Aunque no suelen traer un portabultos de serie, la mayoría de cuadros sí permiten añadir uno. Para ello es importante comprobar las compatibilidades, ya que la calidad de la sujeción determinará en gran medida el peso que se le pueda cargar.

Hardtails, para quien quiere también poder disfrutar de los carriles.

Hardtails, para quien quiere también poder disfrutar de los carriles.

Dado que la velocidad de desplazamiento es menor, este tipo de rutas se prestan a estar más concentradas en el espacio, o a ser alternadas con otro medio de transporte (tren, autobús).

Ventajas MTB:

– Más posibilidades por carriles.

– Posibilidad de pasar por terrenos técnicos más divertidos.

Limitaciones MTB:

– Menor posibilidad de cargar equipaje.

– Menor eficiencia en el avance por carretera.

– Postura menos cómoda para grandes distancias en llano.

 

Tipo expedición / carretera

VSF, los especialistas en bicis para dar la vuelta al mundo.

VSF, los especialistas en bicis para dar la vuelta al mundo.

Para los grandes viajes están las bicicletas de expedición, también conocidas como simplemente “cicloturismo”: se trata de cuadros similares a los clásicos de carretera, con una postura un poco más erguida y la horquilla rígida; con una gran selección de velocidades; con prácticamente todos los accesorios que se le puede pedir a una bicicleta: guardabarros, portabultos delantero y trasero, patilla, hasta dinamo de buje.

Puesto que estas bicicletas están preparadas para soportar mucho peso a lo largo de grandes distancias, los cuadros están fabricados normalmente en acero ligero, que con un peso levemente superior mejora la rigidez y resistencia del aluminio. Las ruedas suelen ser de perfil liso, pero de un ancho superior al habitual en carretera, para combinar buena rodadura con suficiente agarre en terrenos ‘off road’.

El manillar de carretera permite variar mucho la posición de los brazos, descargando así los hombros al tiempo que se reduce la resistencia al aire. Esto hace que se puedan recorrer considerables distancias de forma diaria minimizando el desgaste físico. Quizás su mayor limitación sea a la hora de circular por terrenos sueltos, en los que responde peor que una trekking o una MTB. No tener horquilla con suspensión también puede ser un hándicap en función del terreno.

Ventajas de las tipo expedición:

– Excelente resistencia a grandes cargas de peso.

– Avance más propio de una bici de carretera.

– Muy completas en accesorios.

Limitaciones de las tipo expedición:

– Peso aumentado por los accesorios y la carga de equipaje.

– No apropiada para terrenos técnicos en tierra.


Y tú, ¿con cuál te quedas? ¿Cuál es tu bici ideal para viajar? ¡Esperamos tu comentario!

Robos de bicicletas en trasteros

Cada vez recibimos más noticias de ciclistas urbanos que sufren el robo de sus bicicletas en los trasteros, aparcamientos o bajos de sus casas. Uno tiende a pensar que con tener su bicicleta guardada en una habitación bajo llave es suficiente, pero parecer ser que no.

Por ello, recomendamos a todos nuestros clientes que dispongan de un sistema de seguridad para su bici en el trastero. Vale, hay seguros de hogar que cubren este tipo de robos, pero uno siempre prefiere no tener que recurrir a ello y seguir disfrutando de su bici con normalidad.

Una cadena de gran resistencia es lo más recomendable para este uso.

Una cadena de gran resistencia como la Delta 10 de Luma es lo más recomendable para este uso.

La pregunta que muchos nos hacen es: sí, tengo una cadena fiable para proteger mi bicicleta, pero, ¿adónde la fijo? Necesitaría varias cadenas para poder rodear una columna, por ejemplo.

El Fijamuros FM1 de Luma permite fijar tu bici a una pared con facilidad.

El Fijamuros FM1 de Luma permite fijar tu bici a una pared con facilidad.

Para este fin, Luma ofrece el Fijamuros FM1, que se atornilla a la pared y permanece sujeto mediante un mecanismo de cuña que impide su extracción. Así, puedes sujetar al mismo tu candado, manteniendo tu bici segura dentro de tu trastero. ¡Los ladrones no sabrán qué hacer! Su arco de acero cementado tiene una sección de 12 mm de diámetro, ofreciendo una resistencia equivalente a las horquillas de gama alta.

Se puede montar con tan sólo un taladro.

Se puede montar con tan sólo un taladro.

Si quieres saber más sobre cómo proteger tu bici, no dudes en contactar con nosotros.